martes, 25 de noviembre de 2014

Elogio de Mascherano

Por Raúl S. Saura 

 

Este artículo viene motivado por la lectura de un artículo aparecido en la revista Jot Down. Hablando claro, entiendo la intención de su autor y soy consciente de que no considera a Javier Mascherano un defecto de la actual plantilla del FC Barcelona, pero, a mi entender, bajo este mantra y sin malas intenciones termina por darle hasta en el carnet de identidad, como dicen en los comentarios y que suscribo plenamente.

Considero a Ortiz uno de los mejores columnistas deportivos del país, pero en esta ocasión no comparto opinión y realiza, creo, una fuerte crítica del Jefecito que, a su vez, no concuerda a veces con lo que él mismo dice. Afirma que considerar al argentino uno de los pilares del equipo, de los mejores sino el mejor, resulta poco menos que una vergüenza y un error a salir más que caro para el club. Así ocurrió con la Argentina del pasado Mundial porque, a sus ojos, "¿a qué jugaba Argentina? A nada. La dependencia de Mascherano convertía a la albiceleste en un equipo previsible y ramplón, condenado al cero a cero y penaltis”. Esa misma selección que no perdió la final hasta la prórroga y que, de haber contado con Ángel Di María en buenas condiciones, probablemente se hubiera llevado el título para casa ante el tanque alemán. Una selección que, de por medio, eliminó a Bélgica y Holanda espoleada no por un invisible Messi sino por un Mascherano inconmensurable que tiró del equipo y que, en mi opinión y de muchos, mereció llevarse el Balón de Oro del torneo.

Ortiz afirma que Mascherano actúa con aparatosidad sobre el campo, convertido en el único referente defensivo del Barça hasta que Piqué vuelva a dar señales de vida inteligente. Como diría Morgan Freeman, estoy de acuerdo con la segunda parte. Pero uno de sus problemas consiste en considerar al excapitán de la albiceleste un destacable central en el juego horizontal y, por ello, uno pésimo en el vertical cuando fue uno de los pilares (y ya van unos cuantos equipos) del Liverpool de Benítez. Y todos sabemos que en la Premier no son mucho de balón arriba, qué va. 

Es cierto que no hablamos del futbolista perfecto, ni del ideal, ni del más estético, pero desdeñar la inmensa labor del Jefecito en este equipo me parece arriesgado y hasta irresponsable. Sin él, ¿quién queda para liderar al Barça? ¿Quién tiene, sin Guardiola ni Vilanova ni Puyol, los huevos suficientes para espolear a los jugadores? Porque a Luis Enrique le falta inteligencia y experiencia para ello, hasta que demuestre lo contrario. Hablamos de un mediocentro que supo reconvertir su posición a la de central cuando se le necesitó y, como admite el propio Guillermo Ortiz, "con una tenacidad admirable". Hablamos de un jugador motivado y motivador, ejemplo de sus compañeros sobre el césped, educado con la prensa y que opina sobre cómo ha de jugar su equipo porque, aunque no lo quiera admitir, tiene idea de lo que es el fútbol. De lo que conviene y de lo que no, de lo es apropiado considerar. Un hombre (¡qué chico!) que se desvive por sus colores, que interviene 30 veces mejor o peor pero lo hace, que sale en la foto porque se esfuerza para ello, que desaprende para seguir aprendiendo, que defiende a sus compañeros. Si él no es un ejemplo conveniente para los jugadores, y más en vista de algunos tramos de absoluta pasividad estas tres últimas temporadas, no sé quién puede serlo.

Obviamente, no es un angélico abanderado del preciosismo guardiolista. Masche no es Iniesta, no es Leo, no es un esteta sepultado por sus recursos, sino un trabajador autocrítico. Ya quisiéramos muchos que el manchego y el 10 actuaran con un mayor liderazgo, una mayor responsabilidad, como capitanes del equipo... pero no cumplen, ellos tampoco, con las características que se requieren para ello y un menguante Xavi no puede dar abasto para todo. Que no nos engañen, a falta de un Piqué atento, un Busquets o Rakitic veteranos, un Luis Enrique que verdad sea un modelo para sus pupilos (por ahora, lejos de ello), el ejemplo del argentino es el más adecuado. Valiente, trabajador, responsable, intenso, parece el nuevo Puyol o lo único que recuerda al "perfil" del eterno capitán. No será ni guapo ni alto ni fuerte, pero sí el mejor jugador culé de la temporada anterior y el mejor de la actual junto con Neymar Jr. Uno que sabe lo que quiere, conducir a los suyos a la victoria aunque los preparadores físicos le tengan que atender tres veces por partido. El problema no es él, pero a día de hoy la solución pasa necesariamente por él.

En fin, en este artículo sólo he pretendido exponer mi opinión como Ortiz lo hizo en el suyo. No busco confrontar ni atacar a nadie, seguiré leyendo sus artículos con la misma precisión como hasta ahora, no vaya a ser que me busque enemigos. Algunos imperios caen, pero otros como el de los hypsters están al alza y nunca sabes cuándo los puedes necesitar. 

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