Después del histórico partidazo en el Bernabéu y de los tres puntos conseguidos, el Barça se reenganchó a la carrera por la Liga, a sólo un punto de los blancos y con la moral por las nubes. Con fecha de caducidad. Jugando antes que merengues y colchoneros, el miércoles tarde-noche recibían al Celta de Luis Enrique o Rafinha (ausente por lesión. Palabra maldita de la semana ya) con intención de merendárselos. De meter presión a los rivales, aún más.
Vimos varios cambios con respecto al Clásico: Adriano, Bartra, Song y Alexis por Alves, Mascherano, Busquets y Xavi, con Cesc atrasando su posición al centro del campo. Los suplentes, necesitados de demostrar su valía, y los titulares MUY hambrientos últimamente, salieron a por todas, a por el triunfo, a por la Liga que acaba de comenzar para nosotros.
Y vaya si salieron, apenas en el minuto 5 Neymar ya adelantaba
a su equipo. Bonita jugada de Messi que
metió balón al hueco y al fondo de la red tras asistencia de Alexis Sánchez. Con
la intención de callar muchas bocas en su contra desde hace mucho tiempo (véase Cruyff, siempre dispuesto a echar una mano al cuello. Será el mayor ídolo en la historia del club pero tocar los cojones le encanta demasiado, ehem... afán de protagonismo), el carioca subió el primer tanto al luminoso cuando los jugadores del Celta apenas acababan de saltar al césped. No paró aquí la tripla ofensiva del equipo, con varias ocasiones (cuatro, cinco... perdí la cuenta) que sin embargo no fructificaron. En ningún momento se relajarían, en cualquier caso, a costa de un Celta blandiblú al que se hacía un descosido casi sin querer.
La jugada arbitral rara del encuentro vino en el 20 cuando Ayza pareció pitar penalti por mano de Bartra, para después indicar amarilla a Adriano por quejas y falta fuera del área. Parada sin problemas de Valdés en dos tiempos, pero nada más interceptar el esférico llegó el momento. La tragedia, el horror el horror. El cancerbero azulgrana cayó al suelo. Grave, muy grave. Se llevó las manos a la rodilla derecha, la cara de dolor conmovedora. Tuvo que entrar Pinto en su lugar y seguramente deba hacerlo por los meses que quedan. Ha cumplido siempre pero el nivel de Víctor casi nadie lo tiene. Ahora que dejaba atrás su anterior lesión, echó un jarro de agua fría sobre su equipo enrachado, quizás no sólo le afecte a él (esperemos pueda seguir fichando por casi cualquier equipo del mundo este verano), sino a sus compañeros en estos momentos de todo o nada. La suerte será esquiva, pero la felicidad en este club parece fugitiva. Preocupante se queda corto.
Menos mal que unos se van (en camilla), pero otros siguen estando y a la media hora Leo Messi amplió diferencias con los visitantes con gran pase de Iniesta, el argentino controló perfectamente, se fue de dos defensores y el portero para conseguir su gol número 22 en el torneo doméstico. A cuatro sólo de Ronaldo y 14 de Zarra a nivel histórico, este chico es extraordinario, pero el día ya quedaba teñido casi de luto por el percance de Valdés.
Cabral, también lesionado, vería banquillo por Íñigo López. Total desmotivación para ambos equipos cuando ya el resultado no parecía fuera a variar mucho (al menos por un lado, el que no tenía ni siquiera a Nolito jugando, ese). Sólo quedaba esperar alguna magia de Messi (muy participativo anoche por cierto), Neymar o Iniesta y esperar que aquello fuera una pesadilla, que Víctor estará frente al Madrid en Copa, en las 8 jornadas restantes de Liga, en la Copa de Europa... Para el descanso ya comenzábamos a reconocer la fantasía. El correr de Andrés en pos de su amigo terminó por descorazonarnos a todos.
Le tocaba a Pinto demostrar su valía, para muchos de nosotros obvia, que es capaz de hacerse cargo de una portería como la azulgrana; mientras, se escuchaban ciertos comentarios señalando la oportunidad para el Barça: atar a Valdés, contra su voluntad. No comerciemos con una lesión. Otra cosa sería una cuestión de apoyo al jugador, eso sí y deberá producirse. Nada de rapiñar cuanto puedan.
En fin, en la segunda parte el de Albacete no salió al terreno de juego, al parecer por no abandonar a su compañero en sus peores momentos. Puyol y Bartomeu también abandonaron sus sitios en el estadio para asistir. Mal síntoma, muy malo. Salió Sergi Roberto en su lugar y Messi, tras Andrés y Víctor, era el capitán del equipo en un mismo encuentro.
Sobre el césped, que ya no nos importaba, Pinto tuvo varias paradas de mérito en cuestión de segundos. Dibujaba una sonrisa, pero la herida no sanaba. Cumplirá su papel porque jamás me cansaré de decirlo: es un porterazo siempre atento. Pero sigue sin ser Valdés. Para continuar haciendo la noche más rara y triste, comunicaron que Iniesta había sido cambiado por molestias en la rodilla. Son amigos, pero lo de sincronizarse las lesiones ya es demasiado. Lo mismo se trataba de una excusa que dio, quien sabe. SPORT publicó al poco que el portero se había roturado los ligamentos: seis meses de baja, lo peor que podía pasarle le pasó. La peor lesión en el peor momento.
Llegó el tercer tanto (67') de mano de Neymar Junior en el área, recorte y balón raso al fondo de la red finalizando un contragolpe. Barça 3 - Celta 0. Los de Vigo ya no podrían meter el miedo en el cuerpo con un gol y los sustos se limitaban por el día. Sus intentos de remontada quedaban sin efecto. Perderemos a nuestro portero (quizás ya para siempre), pero el ataque con Messi, Neymar, Pedro y Alexis está mejor que nunca. El bigoleador, el único bien respaldado anímicamente anoche, se retiró por el canario culé. Ovación para ambos, continuando con los homenajes a Suárez, "café para todos".
A continuación vino la jugada tonta de la semana con el de Puerto de Santa María estampándose la rodilla izquierda contra el poste en un despiste. Un golpe sólo pero ya son ganas de amargarnos a todos los culés. Eso sí, recalquemos para que quede claro: el resto del tiempo fue decisivo. Si bien los celtiños no tenían ya ni el empuje ni las ganas de intentar nada, el tercer gol mató totalmente el partido.
Todo apunta a que el Barça tirará con lo que tiene: Pinto lo jugará todo. Descansado, en buen estado de forma, puede hacerlo pero no debemos pedirle que salve como el primer portero. La situación es difícil, las caras de los culés al terminar el encuentro lo señalan: no se sabía quién había ganado. Después del alegrón en el Bernabéu, llegaba la noticia para arruinarnos a todos. El jarro de agua fría, gélida, porque el Barcelona y la Roja pierden un portero extraordinario.
Por el momento desconocemos el alcance de la lesión aunque el SPORT se acercará seguramente, informaremos en cuanto sepamos qué le ocurre. Toca confiar en Pinto, en que la defensa esté atenta por todo el equipo. Toca confiar en un centro del campo en estado de gracia, toca confiar en el rodillo que tenemos por ataque. Recuperar algo de esperanza.
Ánimo, lo necesitamos.
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