Anoche algunos amigos me comentaron que mi pesimismo y yo nos habíamos pasado de la raya en relación a Valdés. Que el equipo seguiría adelante sin él y sobreviviríamos a su ausencia reorganizándonos sobre la marcha. Que Pinto tendría un buen papel en la reta final de la Liga.
De esto último no me quepa duda alguna, pero la lesión de Víctor es más que una lesión. Es una dolorosa despedida. No podrá jugar su último derbi contra el Espanyol este fin de semana, no podrá terminar la Liga más emocionante de la última década, ni jugar la Copa del Rey contra el Madrid. Ni la Copa de Europa, ni la del Mundo. De aquí viene el dolor, por eso lloraba impotente ayer noche tirado en el suelo, no por los meses sin jugar, por mucho más. Perdía la oportunidad de participar en un Mundial en Brasil con serias posibilidades de jugar como titular en la Roja por delante de su admirado Casillas. Perdía la oportunidad de despedirse correctamente del equipo de su vida.
Ya anunció hace más de un año que una vez terminado su contrato marcharía a otras Ligas, a conocer mundo. Nunca lo escondió, lo dijo de frente y con tiempo para que el club le encontrara un recambio de garantías. Tarea difícil, pero Ter Stegen puede convertirse en un referente del equipo y cancerbero blaugrana por mucho tiempo. Quiero decir que Valdés ha pasado de escuchar ofertas de Mónaco y City para operarse, con 32 años, la rodilla derecha destrozada anoche al apoyar mal el pie tras un salto. Eso le va a suponer un mínimo de 6 meses y no hablamos de un Jesé, de un chaval todavía de goma. La edad pesa y quizás encontrar un nuevo equipo como planeaba se torne más difícil este verano. ¿Quién ficha a un lesionado? Y queda por ver si después recupera la confianza y el nivel de antes, eso nadie lo puede predecir. Ni cómo reaccionen sus compañeros, tocados por la noticia. Cuando parecía que todo había pasado ya, te encuentras con esto, como expresó el Tata en la comparecencia post-partido.
Lo que algunos proponían con malicia en varios programas deportivos anoche, la oferta del Barça para atarle definitivamente al club y prevenir su marcha, puede ser ahora la mayor muestra de apoyo que puedan darle. Ofrecerle un año más de contrato con las mismas condiciones para que pueda recuperarse, volver a tocar balón, a pararlo, etc... y entonces marcharse de verdad. No frenaría la marcha del joven Marc André, es más, beneficiaría al joven alemán al permitirle aprender de primera mano de uno de los mejores porteros que él (y yo) jamás haya visto. A todo esto, qué ocurra con Pinto permanece ignoto. Personalmente, yo también querría seguir contando con él, no sea que el nuevo se tuerza, pase por una mala racha... Pinto como garantía siempre queda y hasta que la edad no sea un problema serio no veo inconveniente en tenerle en el equipo. Ya tendrá su artículo apoyándole a él, pero este es para Valdés.
El mismo año en que se marcha Puyol y parecía también a Víctor, nos encontramos que quizás no le despidamos como se merece si finalmente se marcha, renqueante por la cojera. No sería final para un portero con el que hemos ganado tres Champions y 6 Ligas. Sin el que este equipo pierde seguridad y un solitario líder. Él merece mucho más, la afición lo sabe y por eso el regreso ayer de Luis Enrique al Camp Nou pasó inadvertido después de la lesión. Ojalá no sea este el negro final de un portero mítico ya en el club (junto con Zubizarreta, Reina y Ramallets, y seguramente por encima de todos ellos), ojalá reciba, pase lo que pase, la gran y merecida ovación que este hombre se ha ganado a pulso. Grande Valdés, tienes todo nuestro apoyo.
Síguenos en twitter: @respirasfutbol.
Página de Facebook.
No hay comentarios:
Publicar un comentario