sábado, 27 de septiembre de 2014

Sin Xavi no hay paraíso

Por Raúl S. Saura


Tuvo que ser a costa de un rocoso Granada que el Barcelona recuperara el gol, el liderato y la alegría en el Camp Nou. En tres días los pupilos de Luis Enrique han pasado de un 0-0 a un 6-0, tan irregulares como irregulares en ataque y fiables en defensa, quien lo hubiera dicho hasta hace muy poco. 
Por una jornada más, Bravo sigue sin conocer el gol encajado, Mathieu se asienta como nuevo kaiser, cómodo con la heredada corona de Puyol y Rakitic, el soberbio croata, ya juega de tú entre las leyendas blaugranas. Junto con el técnico asturiano y a la espera de Luis Suárez, el excapitán sevillista se ha convertido en la mejor noticia para la hinchada culé, sabe mover el balón con criterio, tiene velocidad y está decidido por trabajar. A tal extremo ha llegado que comienza a desplazar a Xavi hacia la izquierda aunque ambos creadores sepan distribuirse los minutos, pues la primera parte fue croata y la segunda de Terrassa. Una esforzada, la otra artística pero ambas igual de efectivas con tres goles por barba.
Recuperada la confianza tras el fantasma de la Rosaleda, el mejor Barça salió a escena y avasalló a un rival que quiso dar guerra y al principio consiguió su objetivo; la primera ocasión del encuentro recayó en los de Caparrós con un remate al larguero de El Arabi. Costaba desplazarse a los terrenos de Yuste por la organización del de Utrera, este Granada ya tiene las hechuras de sus equipos y cuesta horror hacerle gol, hasta que aparecen los depredadores en acción.
Sin que mediara ningún fallo garrafal de los andaluces el marcador comenzó a darles la espalda por la labor de sincronización de Luis Enrique; Neymar realizó su primer hat-trick en Liga y estrenó el luminoso en el 25'. Estos jugadores han recuperado la presión tras pérdida del esférico y con su agresividad desarbolan cualquier entramado a su voluntad. ¿Siempre? ¡No! Depende de Messi, si está o no. Equipo y jugador parecen conformar una simbiosis para lo bueno y para lo malo; sin el argentino los encuentros son mucho más difíciles de ganar, con él todo parece mucho más fácil y al descanso ya llevaban un 3-0 sin despeinarse con un público que a estos tantos añadía los de Suárez esta semana en amistoso en unas matemáticas de la felicidad. Con Alves y Adriano en las bandas (Piqué y Alba afectados de la política de rotaciones) la presión constante terminó por quebrar a los granadinos y sumaron Rakitic (42') y Neymar (44') antes del descanso aprovechando un rechace y contando con una genialidad del de Rosario
No es baladí este asunto, ambos futbolistas parecen haber encontrado una conexión especial que reescribe los partidos al gusto de ambos dos. Cambian de pie, distribuyen, moderan o aumentan la velocidad del encuentro, suben y bajan, se pasan y ceden y al final todo termina con gol. 
Pero no son ellos los únicos reyes del mambo o eso vino en demostrar el capitán Hernández en la segunda mitad, tras la industrialidad de la primera llegó su monólogo musical y con sus pases disfruta todo el equipo que bebe de ellos. Históricamente Leo Messi quien, sin embargo, ahora no busca los goles (y eso que marcó dos) sino las asistencias, como si buscara pulverizar también todos los records ahí. Lleva ya 401 goles en su carrera, en el primero cabeceó un centro de Alves habilitado por una magistral apertura del capi y el en otro, redondeando el 6-0, remató la historia con un robo a Murillo. Por el medio, una asistencia a Neymar para que marcara el tercero en su cuenta personal. Goles de todos los iguales y todas las formas, irregulares como este equipo pero en sus buenos días imparables.
Rakitic progresa en su idilio con un nuevo equipo con un tanto, Neymar se llevó el balón a casa y Leo Messi, estrella declarada de Barceloa metió dos y asistió en otros dos con una cifras redondas y de grande.
Buen día en la capital catalana, donde se replegó, hubo precisión, verticalidad, juego y que correr. El iron man parece haber sincronizado no solo a sus jugadores sino a los equipos de Guardiola, Vilanova y el Tata. Y de momento la partida le sale a su favor, que siga así le corean. 

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