martes, 3 de junio de 2014

Y las aguas continúan calmas (por Raúl S. Saura)

Hace dos semanas, la confirmación del asturiano Luis Enrique como nuevo entrenador culé y las llegadas de Deulofeu, Rafinha (canteranos cedidos a Everton y Celta de Vigo respectivamente) y Ter Stegen como pilares del nuevo equipo culé ilusionaron a una afición desiluionada. El equipo técnico de Lucho llegaría y ya ha llegado a la Ciudad Deportiva del equipo, dispuestos a preparar la nueva temporada, conocer a los jugadores y estudiar el sistema de juego. Pese a que se ha seguido en los últimos años el 4-3-3 casi con un fervor religioso, el nuevo técnico dijo que no se cerraba a ningún esquema, dando entrada a un más que probable 4-2-3-1 en el 11 titular, donde Mascherano, Song (o un posible fichaje) acompañarían a Busquets en el mediocentro, por delante Xavi/Rafinha-Iniesta/Cesc-Deulofeu/Pedro y arriba Messi, o incluso Neymar y Alexis. Muchos cambios parecían llegar sobre el club, con ciertas bajas que no lo son tanto; el caso de Puyol es representativo de esto. Abandona la disciplina como capitán para convertirse en el segundo de abordo de Zubizarreta, algo apropiado porque al ex-portero no conviene dejarlo solo en la toma de decisiones.
Un novedoso entrenador, partidario de la meritocracia y el duro trabajo físico acompañado de jóvenes prometedores y bien conocidos en el Barcelona (dos canteranos y un cancerbero de quien se ha realizado una decena de informes previos a su adquisición), la noticia prometió traer un torrente de cambios importantes en el equipo para confirmar esta ilusión. Medio mes después, la realidad es muy otra. De las muchas anunciadas salidas, poco o nada se ha concretado; a día de hoy, Alves, Alexis, Cesc, Song, Mascherano y Valdés continúan como azulgranas. Los prometidos fichajes de Hummels, David Luiz, Thiago Silva hace unos años o el Kun, descartados. En su lugar y como adquisiciones para el nuevo Lucho team sólo se han barajado los nombres de Mathieu, Marquinhos, Cuadrado y Bravo, de mucho menor caché y poco dados a estas alturas propias de grande europeo. La mencionada ilusión, en stand by. En un somero repaso de quienes no contaban para integrar la escuadra culé el próximo año, pero terminarán por hacerlo y a precios desorbitados, estos son:

 
Claudio Bravo
Guardameta chileno de la Rel Sociedad, conoce la competición europea y suena fuertemente como segundo portero del equipo tras Ter Stegen y por delante del tercero Masip. Gusta a Luis Enrique, quien no tuvo la palabra en la compra del alemán. De 31 años, su experiencia bajo palos podría ser de gran ayuda frente a sus dos compañeros veinteañeros y de poco recorrido. Real Sociedad y Barcelona llevan negociando, según los periódicos, varios días sin que se conozca ningún avance. Promete convertirse en tortuoso el camino de perseverar en él y en más caro de lo apropiado, pero reforzaría la portería culé por muchos años y el entrenador confiaría en él para las grandes ocasiones en caso de no contar con Ter Stegen. Suena Oier para sustituirle en tierras vascas.

 
Marquinhos
Joven central de 20 años, su futuro en el PSG parisino, donde ya ha sido suplente esta temporada en favor de Thiago Silva y Alex, queda aún más en cuestion tras la llegada de su compatriota David Luiz, objetivo culé, por alrededor de 50 millones de euros. En apenas un año, el club barcelonés ha pasado de fijarse en Silva, capitán del conjunto francés y uno de los mejores defensas del planeta, por su suplente. Muestra de las habilidades negociadoras de Zubizarreta, que van más allá, ya que el PSG exige 30 millones de euros más Alves, uno de los jugadores más importantes del mejor Barcelona de la historia. La brillante respuesta del director deportivo no se hizo esperar: 20 millones y el brasileño igualmente,suplicándolo. Un titular culé más una millonada por un suplente. En fin, el chaval, joven y con trayectoria, promete llegar a más en compañía de los Piqué y Bartra, pero muchos en Can Barça continúan preguntándose qué fue de Hummels, quien parecía atado hacía pocos meses.   

Jérémy Mathieu
El veterano central galo del Valencia gusta por su polivalencia (puede jugar también como lateral), su reducido precio y su intención de vestir la elástica culé como dejó claro el año pasado. Su fichaje costaría alrededor de 10 millones de euros y serviría como cuarto defensa para cubrir lesiones o, en situaciones de emergencia, cubrir la banda izquierda. No deja de convencer, pero su llegada debería venir acompañada de un defensa de primer nivel para revitalizar una zaga azulgrana sombra de lo que fue. Canteranos como Tello, Dos Santos o Cuenca podrían entrar en la negociación.

 
Juan Guillermo Cuadrado
El nombre más controvertido de esta lista. Prometedor lateral derecho de la Fiorentina de Borja Valero, gusta también a Juventus, Liverpool, Arsenal y Bayern. Se ve en él al recambio ideal para Alves, más joven y ofensivo, pese a las complejidades que traería su contratación, ya que sus derechos están compartidos entre Udinese y Fiorentina. La directiva culé se ha dejado enamorar por su regate, su descaro y su gol, si bien parece olvidar que en una plantilla donde Montoya pide paso y ya se cuenta con un lateral ofensivo en la izquierda con Alba, su contratación no reviste ninguna urgencia. Queda más como capricho que como adquisión a vida o muerte. Con Jordi, Montoya y Adriano, los laterales no dan mala imagen y la suma de un central capaz de incorporarse a la banda, como sería el caso de Mathieu, terminaría reforzándolos por mucho tiempo. Bueno, bonito pero no barato y ciertamente no necesario.
A grandes rasgos, estos son los principales nombres para reforzar la maltrecha defensa culé para la próxima temporada, donde más cambios deben producirse e incluso es probable que veamos salidas de importancia. Más allá de los porteros Valdés, Pinto y Oier, a quienes sustituirán Ter Stegen, Bravo (también sonó Caballero en su momento) y Masip, casi seguramente se unirán Alves y Song, quizás Mascherano y difícilmente Piqué. En cuanto a los nombres barajados para sumarse arriba: Vidal o Rakitic para el centro del campo y Agüero para la delantera, a poco más se pueden deber que a la fantasía de cualquier director del Sport o el Mundo Deportivo. El entorno azulgrana necesita recordar que Florentino no cae de su lado y que la plantilla sigue siendo de fantasía. Sumando las incorporaciones Deulofeu y Rafinha, poco más se requiere aparte de motivar y hacer correr a unos futbolistas demasiado relajados este curso. La mano de hierro en guante de seda de Luis Enrique quizás sea el mejor fichaje de este verano, si bien la defensa necesita un lavado de cara radical. Piqué y Bartra solos no se bastan, Mascherano debería volver al mediocentro con Busquets y Puyol retirado; dos centrales de renombre (uno de ellos con capacidad para jugar de lateral) servirían para reforzar una defensa maltrecha. Mathieu y/o Marquinhos no serían una mala opción, si bien Hummels o Subotic supongan un gasto necesario como principal refuerzo defensivo.
Queda por ver qué pasará este verano y más con el Mundial de por medio (tras el que los precios seguramente se disparen). Un artículo sobre las posibles salidas, como se acaba de hacer con las probables llegadas, sea necesario en las próximas semanas porque ayudará más a dibujar un Barcelona totalmente nuevo que hablar de un par de fichajes mal hechos. Queda prometido para dentro de poco, pues de momento las aguas continúan calmas en plena revolución.

No hay comentarios:

Publicar un comentario