jueves, 12 de junio de 2014

Se consuma el despropósito (por Raúl S. Saura)


Cesc Fàbregas se ha convertido en uno de los culebrones del incipiente mercado de fichajes este verano. No es que no esté acostumbrado a ello, es que difícilmente podía esperarse él, muchos aficionados y mucha gente en Can Barça que esto ocurriera hace no mucho tiempo. El arquitecto de Arenys de Mar, el centrocampista excelso que tan joven se marchó a tierras inglesas y tanto costó traerlo de vuelta para la causa culé, vuelve ahora a Londres, al Chelsea concretamente, como su nuevo jugador. 
El joven de de 27 años, compañero de generación de Piqué y Leo Messi, firmó por el Arsenal de Wenger siendo apenas un chaval y el técnico alsaciano pronto se dio cuenta del talento que atesoraba. Inteligente, ofensivo y con una gran capacidad para la organización del juego, era el metrónomo perfecto de un equipo inglés con ambiciones estéticas. Al poco comenzó a llevar el brazalete de capitán de uno de los mayores equipos de su liga. Apenas era un veinteañero.
Su travesía con los gunners duró varios años más; a la vista de todos, el mejor representante español en la Premier junto con el entonces pletórico Torres del Liverpool. Muchos en el FC Barcelona se lamentaron de la decisión de dejarle partir por aquel entonces, pero cuando su papel con la selección campeona de Luis Aragonés decidía el pase a las semifinales de la Euro 2008 gracias a que el madrileño apostara por los jugadores de toque como Xavi, Cesc o Silva, las ambiciones por volver a verle con la elástica azulgrana se dispararon. Primero con Laporta y después con Rosell, durante varios veranos su primer amor futbolero intentó hacerse con sus servicios y él, al principio reticente, mostró su intención de volver cuando Guardiola hizo historia en el club. Sin embargo, otros como Ibrahimovic o Villa se interponían siempre antes y no fue hasta el verano de 2011 cuando pudo incorporarse al equipo catalán junto con el chileno Alexis Sánchez, este que también tiene las puertas abiertas. 
Con cuarenta millones invertidos en él, el título de hijo pródigo y la predilección de la grada, el de Arenys nunca tuvo fácil satisfacer las ilusiones de la afición. En un principio sí, ya en el primer año marcó la tendencia que habría de mostrarse definitiva e incluso condenatoria: su gran comienzo de las temporadas, solo comparable a su bajo nivel al final de las mismas. Incluso hay quien afirma que Pep, al reparar en esto, quiso vender al jugador en quien no veía un válido sucesor del inigualable Xavi Hernández junto con varias vacas sagradas de la plantilla. No pudo y quien se marchó fue él. Tito Vilanova pareció recuperar al mejor Cesc, al desequilibrante y vertical que aportaba goles y una conexión imparable con un Messi en estado de gracia; entre los dos sentenciaron el título liguero ya en Navidades. Sin embargo, volvió a desaparecer con el inicio de 2013 y escuchó los pitidos de la grada. La travesía del Tata Martino por el equipo no ha cambiado un ápice su situación en el club. Ante la exasperación de muchos por su irregularidad y su incapacidad para ganarse un puesto de titular, al final el brillante Andoni Zubizarreta ha decidido por permitirle marcharse al Chelsea de Mourinho que, al no ganar nada este año, planea volver a la primera línea inglesa y europea con varios fichajes de enjundia. Seguramente a Fàbregas se unan otros como Diego Costa o Courtois. Poderoso caballero es don Dinero.
Ciertamente, Cesc nunca demostró el nivel esperado de él en el equipo, siempre pareció que podía dar un poco más para terminar de conquistar a los culés, pero ese momento nunca llegó y ahora realiza su segunda travesía a la Premier por un equipo que no ha sabido gestionar su talento. ¿Pero por qué no ha triunfado en el Barça? Esa es la pregunta que hay que hacerse ahora. ¿Qué ha ido mal en el mejor club del mundo con uno de los mejores jugadores del mundo, un canterano que conocía el sistema de juego de memoria, para no terminar con éxito esa relación?
La respuesta es más sencilla de lo que pueda parecer: uno de los mejores jugadores del mundo ha llegado a un equipo con los mejores jugadores del mundo. Las posiciones en las que despliega su mayor nivel son las de centrocampista, creador de juego y falso 9 como goleador no delantero. En este equipo quienens desempeñan tales posiciones son: Xavi, Iniesta y Leo Messi. En el momento en que sustituía a uno de ellos, sorprendía a quien le viera, pero eso no siempre ocurrió, no es fácil sentar a esta Santísima Trinidad culé en el banquillo del FC Barcelona. Aun así, 40 millones costó el hijo pródigo y había que hacerle jugar, de cualquier manera, y metiéndolo con calzador por la iquierda, por la derecha o desplazando a Iniesta a un lado para brillar en su nombre. La situación nunca fue fácil, pero la opción de Cesc como jugador desequilibrante con capacidad para romper murallas contrarias partiendo desde atrás se tuvo en cuenta incluso en sus peores momentos, por algo ha sido estos tres años el jugador número 12, el primer cambio. ¿Qué hubiera pasado de haber perdido el club a Xavi, Iniesta o Messi durante un periodo de tiempo importante? Quién sabe, pero seguramente el de Arenys hubiera dado un paso adelante. De ahí su gran papel en noviembre y diciembre del año pasado cuando el argentino cayó lesionado, de ahí su rol protagonista con la Roja de Del Bosque, su gran habilidad como falso 9. Su problema ha radicado todos estos años en ser el segundo mejor centrocampista, el segundo mejor falso 9 del mundo y por culpa de ello nunca ha podido destacar tanto en este momento histórico del FC Barcelona.
Poco tardará en arrepentirse el club de dejarlo marchar, como ya hiciera una vez. El futbolista parece destinado a cumplir su misma condena una y otra vez: la de no poder triunfar en su propia casa, por los siglos de los siglos. Debe realizar con la perseverancia de Sísifo su travesía por el desierto, sin la ayuda de nadie más que la de él mismo. Difícilmente vuelva ya a un equipo donde tan cara le resultó la felicidad, ya toca que en Can Barça se hagan la siguiente pregunta, esta también: ¿y ahora quién sustituirá a Xavi? Thiago con Guardiola en el Bayern, Cesc rumbo a Londres... suceder al 6 culé es como ser el secretario general del PSOE, nadie quiere. Y algún día todos se arrepentirán, porque Fàbregas es uno de los pocos jugadores capacitados para tamaño desafío, un desafío que no le permitirán afrontar. Vendrán otros, un Rakitic, un Rafinha... talentosos futbolistas, sin duda. Centrocampistas con presente y futuro, con proyección y la magia exigida por Luis Enrique y demás, pero todos, indudablemente, empequeñecen contra Cesc en un hecho: ninguno de los dos puede jugar donde Leo Messi; ese papel, con sus mismas características, sólo podía desempeñarlo el catalán en un equipo que no cuenta con el argentino desde abril de 2013. 
Se consuma el despropósito: un error histórico de los blaugranas, un acierto sin precedentes para el Chelsea. Enhorabuena a José Mourinho, él es consciente de que ha logrado una brillante incorporación a un precio escaso (33 millones, hace tres años alrededor de 40) y a costa de debilitar a su némesis futbolera. Los blues ganarán la Liga inglesa el próximo año, desde aquñi lo proclamo con la mayor seguridad. 
Cesc Fàbregas, el 4 del Barça como visionara un día Josep Gardiola, deja 42 goles y 45 asistencias vistiendo la camiseta culé. Sus afcionados deberemos acostumbrarnos a verle con esta:

Media preview 
El mito que no pudo ser, al menos en Inglaterra saben apreciarlo. 

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