Con motivo del encuentro de hoy en los cuartos de final de la UEFA Champions League entre Barcelona y Atlético, recupero aquí la crónica del partido de Liga hace casi 3 meses. Disfrutad:
Atlético de Madrid y Barcelona llegaban al final de la ida de Liga al
Calderón con la intención de acabar como líderes de invierno (ese título
tan etéreo, pero que últimamente tiende a coincidir con el de campeón
de Liga) y dar “un golpe sobre la mesa”, como diría Xavi.
Lleno total el estadio junto al Manzanares, los colchoneros salieron con
su once de gala mientras entre los culés se confirmaron los rumores:
Messi y Neymar, las dos estrellas ofensivas del equipo quedaban en el
banquillo. Uno recién salido de una lesión, el otro de una enfermedad;
ya se sabe que uno de los mayores problemas competitivos de este equipo
es lo concurrido de su enfermería.
Todos seríamos espectadores del inicio mordiente de los locales,
espoleados por un estadio que prácticamente rugía (su afición es la
mejor de todo el país posiblemente, muy inglesa). Ensordecedor ambiente y
presión arriba, el Atleti salió a ganar el encuentro, forzando al
Barcelona a perder muchos balones cerca del área y con la consecuencia
de llegadas peligrosas rojiblancas, como de la fiera Costa o un jugadón
de Arda Turán, el mejor del partido anoche. De todas formas, esta
presión tan estrecha nunca se puede mantener al mismo nivel durante los
90 minutos y pasado el cuarto de hora el Barça comenzó a dormir el
balón, controlando más el encuentro aunque sin capacidad de llegar a
territorio Courtois, no en balde este es el equipo menos goleado de la
Liga.
Pese a que no se trató de un partido agresivo ni mucho menos en líneas
generales, el pobre Iniesta no dejó de recibir choques fortuitos como en
el minuto 20 al encontrarse con Gabi, que a la postre vería amarilla
por otra acción. Se llegó a parar el juego aunque el genio de
Fuentealbilla siguió jugando. El partido entraría en una fase más
igualada a mitad de la primera parte, con instantes para ambos equipos
aunque escasas ocasiones claras por más que un infatigable Costa las
buscara una y otra vez, bien cubierto por Mascherano y Piqué, los dos
centrales cumpliendo su mejor encuentro en lo que llevamos de temporada
probablemente. Casi al final de los primeros 45 minutos volvería a caer
Iniesta al césped, esta vez cerca del área técnica del Barça y fue
ayudado por su mismo entrenador a levantarse. Cojeaba ligeramente, y
ello explica que por precaución en la segunda parte no saliera al campo,
sustituido por un tal Leo Messi, un chaval que está empezando. Y más
tarde, confirmada la contusión en la rodilla, se demostró buena decisión
del Tata, en quien muchos ya comenzaron a sospechar una posible
estrategia por dejar al argentino y al carioca en el banquillo.El
rosarino podría haberlo hecho para agotar al Atleti en la primera parte y
darles más adelante tiempo a los dos delanteros para sentenciar el
partido. Que más adelante (71’) entrara Neymar por un desvanecido Alexis
pareció remarcar esta suposición.
Mas hubo algo con lo que no contó: este Atleti no se cansa nunca. Muchos
dirán que no tiene fondo de armario, que no pueden mantener el mismo
nivel todo el año, pero el equipo comandado por el Cholo Simeone se
empeña en llevarles la contraria y eso les hace admirables. Con este
entrenador (el Atlético parece haber encontrado a su propio Guardiola en
él y resiste bastante bien la comparación), el mejor de la Liga ahora
mismo, el Atleti se codea con la élite con 100 millones menos al año que
Barça y Madrid. Respect.
Y continuaron mordiendo e imposibilitando a los azulgranas jugar
cómodamente y estos a ellos de llegar al área de Valdés, seguro anoche.
Messi carburó bien y llegó a tener ocasiones importantes, como cuando se
encontró solo ante el cancerbero belga tras un eslalon de los suyos, o
de remate de cabeza.
Los colchoneros, sin respiro, tuvieron sus mejores oportunidades en
estos momentos, con Turan y Costa a los que nadie parecía capaz de
parar. El 10 turco intentaría una providencial volea salvada por el
cancerbero catalán. Sin embargo, los minutos pasaban y el 0-0 se
mantenía en el cartel luminoso. Alba, Mascherano y Alves recibirían
claras tarjetas amarillas, entraron Raúl García y el Cebolla Rodríguez,
en la cabeza la meta del fútbol: gol. Pedro sería cambiado por Sergi
Roberto, el Tata sabía que anoche el partido era para centrocampistas y
no delanteros, para controlar el campo y cocinar las jugadas desde el
centro si los azulgrana pretendían ganar.
Lo cual no hicieron, al final se mantuvo el empate huérfano de goles
pese a tratarse de un partido en el que todo parecía pasar. Intenso, con
hambre, los colchoneros merecieron mayor suerte, pero no pudieron
superar la buena noche de Piqué, Mascherano y Víctor Valdés.
Terminada la ida de la Liga, Atleti y Barça llegan empatados con 50
puntos, muy muy (no es una errata) igualados, toda una hazaña
rojiblanca, y en opinión de un servidor, ambos merecen el título de
“campeones de invierno” que dispensan varios como si fuera una
Champions.
Muchos se preguntan qué significa el empate, pues bien, es la primera
vez que yo encuentro un resultado que satisface a tres equipos. El
Atleti quedó contento por el esfuerzo realizado y el nivel mostrado, por
ser colíderes merecidamente; el Barcelona por mantener su primer puesto
y no caer en el Calderón (los colchoneros tendrán que visitar el Camp
Nou en la última jornada, que promete infarto), y el Madrid ve la
posibilidad de acercarse más a ambos rivales en la clasificación.
Contentos los tres, cada mochuelo a su olivo tras un partido insulso y abúlico, más por una parte (blaugrana) que por otra.
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