Un
día después del maravilloso partido que vimos todos, toca hablar de cómo quedan
las cosas tras el mismo. No sólo para Madrid, no sólo para el Barça, también
para la Liga y lo que queda de temporada, porque anoche algunos se marcharon
con un chute de adrenalina y otros demasiado calientes como para declarar con
la cabeza.
No
entraré aquí en las acusaciones al árbitro, que si esto que si lo otro, aunque
reconozco que el penalti de Ramos cada vez me lo parece menos. Sigo manteniendo
que ambos equipos merecieron los tres puntos y no cambiaré de parecer. Pero lo importante no es la polémica de siempre porque el partido acabó y no se repetirá nunca. Lo importante es hablar de qué pasará a partir de ahora, porque no tenemos ni pajolera idea.
El Barça se aferró a la Liga y atracó el Bernabéu liderado por unos Messi e Iniesta pletóricos, quedando a solo un punto de Madrid y Atleti (líder por el goal average cuya Spanish pronunicación tantas pesadillas me trae). En nueve jornadas puede ganar cualquiera de los tres y yo, obviamente, quiero que sea mi Barça aunque la victoria colchonera supondría la mejor noticia para el fútbol español desde la marcha de Mou. Ahora, con Liga entre semana, unos blancos azorados porque su mejor versión no dominó a la sublime de los eternos rivales, deben visitar al Sevilla de Emery y Bacca. Extasiados tras el triunfo en el Euroderbi y con cinco triunfos consecutivos en Liga, no les pondrán las cosas fáciles a los merengues. Sí, mantengo que algún punto más se dejarán, pero también opino lo mismo de Atlético y Barcelona. En vistas a la última jornada, el duelo en el Camp Nou se presenta como una final de Liga. Ojalá lo sea.
Pero hasta esa última jornada quedan ocho enfrentamientos de Liga, mínimo dos de Champions y la final (esta sí) de Copa, de nuevo contra el Madrid. Hay mucho en lo que pensar antes, con filosofía cholista casi. En el Barça se sienten capaces ahora de imponerse sobre cualquiera y probablemente sea así, saben que su margen de error se ha sobrepasado en exceso (qué bien vendría ahora haber ganado frente a Valencia o Valladolid). No se despistarán a partir de ahora, comandados por un Messi de siempre, que en realidad nunca se fue porque siempre estuvo ahí. Estos ocho partidos serán ocho ochomiles, donde un simple penalti o fuera de juego podrán determinar que siga habiendo tres contendientes al título o dos. O uno. Y además, la Copa será mucho más exigente que el Clásico de anoche por las desigualdades en las porterías, pero ahora más que nunca parece posible conseguirla.
Queda la Champions, por supuesto, pero como de semifinales no pasaremos quizás no deba preocuparnos mucho. No jugar como quien pasa la tarde porque el recuerdo del 7-0 lo tenemos presente, pero ya el Atlético supondrá un rival de altura y no descarto la derrota culé allí.
Qué ganas de verlo y la Copa y lo que queda de Liga. Amigos, nunca habíamos visto un torneo doméstico más ambiguo, sorpresivo y disfrutable. Estamos, ciertamente, en la mejor Liga del mundo. ¡A por ella y visca el Barça!

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